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¿Qué puedo hacer con la Identidad en Blockchain?

Por Lucas Jolías, Ana Castro y Jesús Cepeda


Para poder implementar un modelo de Identidad Descentralizada es necesario tener un registro de información descentralizado público que sea inmutable y confiable. Blockchain es justamente la tecnología que por definición, es una red descentralizada y pública donde cada registro o transacción realizada allí es inmutable, trazable y segura, brindando la confianza necesaria a todos los actores involucrados en su utilización. Ahora bien, la relación entre blockchain y la Identidad Descentralizada tiene 4 usos transformadores: Credenciales verificables, Economía en red, Tokenización y Participación descentralizada.


Credenciales verificables



Contamos con el ente emisor, encargado de autenticar la identidad de los usuarios y proveer (emitir) todo documento de la persona que en principio pueda ser digitalizado del mundo físico en una credencial verificable. Cuando el emisor emite una credencial y la escribe bajo ciertos estándares internacionales, esta credencial se llama credencial verificable, representa declaraciones realizadas por un emisor de una manera que evidencia la manipulación y respeta la privacidad.” Las credenciales verificables combinan la marca de agua digital de los datos a través de criptografía y técnicas de preservación de la privacidad permitiendo que, no solo las credenciales físicas pueden convertirse en digitales de manera segura, sino que además las personas propietarias (usuarios o recipientes) de estas credenciales pueden compartir información específica de la credencial, sin exponer la totalidad de los datos, y sin exponer en sí mismo el dato. Por ejemplo, un usuario podría compartir a un tercero que es mayor de edad, sin la necesidad de mostrar efectivamente su fecha de nacimiento o algún otro dato típicamente incluido en credenciales físicas. Estos terceros con quienes se comparten las credenciales se conocen como los verificadores (por ejemplo un proveedor de servicios), ya que requieren validar algunos datos, atributos o permisos de los usuarios, a través de sus credenciales verificables. Esta verificación se realiza de manera instantánea y segura, pudiendo saber si la información es válida, si no fue adulterada, y si la credencial permanece vigente o ha sido revocada, sin la necesidad de acudir al emisor ni mucho menos a procesos legales complejos o notariales. Estas credenciales verificables que le han sido emitidas al usuario y que le pertenecen, son almacenadas y administradas por la propia persona desde una wallet o billetera digital, otorgándole portabilidad de sus datos, agilidad en la gestión de sus atributos y en definitiva, devolviéndole la soberanía de su identidad. Finalmente, anclar esas credenciales dentro de una blockchain, liberará al usuario de cualquier posible censura o alteración no autorizada por parte del emisor, pues ahora ese documento digital está en potestad del usuario. Los casos de uso más apropiados para emitir credenciales verificables desde una institución pública emisora hacia un ciudadano usuario o recipiente, son aquellos en los que un trámite o servicio termina en algún documento o plástico oficial que la persona usará para demostrar que es dueña de un permiso, licencia, certificado, constancia, acta, entre otros elementos que son parte de la interacción ciudadano-gobierno y que nos son solicitados en nuestra vida diaria. Es importante diferenciar que aquellos documentos que tengan la posibilidad de ser transferibles, no se recomienda emitirlos como credenciales verificables ya que el valor de la credencial verificable reside en su inmutabilidad y por ende, cambiar la propiedad por ejemplo de un vehículo, es mucho más factible y conveniente hacerlo con un token como veremos más adelante.


Economía en red

Cuando se piensa en términos de una economía y una sociedad descentralizadas, pueden empezar a suceder cosas realmente emocionantes. Cuando las personas de todo el mundo se convierten en propietarias de su propia información, esto puede ser un catalizador para un nuevo conjunto de modelos comerciales, de negocios, de productos, de servicios, que permitan formas completamente nuevas de interactuar. Un gobierno que ha reconocido oficialmente la Identidad Digital Descentralizada de las personas y que lo confirma depositando en ella sus documentos oficiales a manera de credenciales verificables, es un gobierno que ha hecho una invitación para que sectores como el social, el académico y el privado, comiencen a interactuar con la billetera de las personas. Conforme la Web 3 vaya penetrando veremos cada vez más en diferentes sitios web un botón que refiera “Conecta tu Wallet”. Todos esos sitios podrán interoperar a través de poner al ciudadano en el centro. Esto es una oportunidad para crear una nueva economía en red que además de promover el desarrollo económico innovador, pueda volverse un mecanismo de sostenibilidad financiera para las plataformas de gobierno que reconocen la identidad digital. Por ejemplo, cada vez que una empresa me solicite un documento oficial, el gobierno puede obtener una recompensa. Esta economía en red permite una dinámica transaccional de servicios sin precedentes y con mucho potencial para volverse un nuevo método de recaudación, que además es más ágil, más transparente, más confiable y cero burocrático.


Tokenización



Partiendo de ciudadanos con su wallet en mano, en la cual portan sus credenciales verificables emitidas por diferentes instituciones públicas y privadas, ahora podemos pensar en la posibilidad de portar tokens. El camino de estos es dual, pueden ser tokens no fungibles (NFT) o tokens fungibles. El caso de uso más certero para los NFTs dentro del sector público, es para todo documento que represente propiedad y que sea transferible. A diferencia de una credencial verificable cuyo emisor y receptor son inmutables, un NFT permite que su portador, la llave pública asociada a ese token, sea reconocido como el verdadero y único dueño. Por ello, por ejemplo un título de tierra o un cambio de propietario de un vehículo ahora es bastante simple venderlo y transferirlo con la seguridad de contar con las capacidades blockchain ante cualquier tipo de fraude. Esta agilidad promete una economía más dinámica pero sobre todo una completa certeza sobre el verdadero dueño ante la duplicación o falsificación de escrituras. Problemas que hoy toman décadas y costos elevados en complejidades legales para resolver, dejarían de existir en este modelo de gobernanza del futuro.


Por otro lado, casi todos los gobiernos del mundo, pero principalmente de América Latina, sufren limitaciones presupuestarias. Durante esta pandemia por COVID-19, casi ningún gobierno tiene presupuesto, por ejemplo, para renovar todo su alumbrado público a tecnología LED moderna. Se centran en la salud y la recuperación económica porque ese es el movimiento político más inteligente. Y lo que es aún más complejo, McKinsey asegura que 20% del presupuesto público anual se pierde simplemente en ineficiencias y burocracias innecesarias. Pero, ¿y si tuviéramos un mecanismo digital basado en blockchain para permitir que las personas inviertan en sus ciudades? Sabemos que para eso están los impuestos, pero en vez de tener “el costo de hoy de vivir en sociedad” podríamos crear “un mecanismo de inversión para vivir en sociedad”. Un mecanismo donde cualquier persona puede invertir para mejorar los servicios públicos y obtener rendimientos financieros al mismo tiempo. Para ello, la llave hacia nuevos mecanismos de presupuesto público, o mejor dicho, presupuesto públicoprivado, está en la capacidad de la tecnología blockchain para reducir los tiempos y costos transaccionales de suscribirse a empresas y distribuir dividendos de maneras más eficientes, permitiendo invertir desde montos muy bajos para acumular capitales muy elevados, como para cambiar todas las camas de los hospitales públicos, renovar las calles y parques, o cambiar todo el alumbrado o el servicio de transporte por las tecnologías más modernas. La tokenización de servicios públicos es una posibilidad para tener servicios de calidad a través del uso de los tokens fungibles. Por ejemplo, imaginemos que incorporamos una Asociación Público-Privada (APP) con un fin único: cambiar todo el alumbrado público por tecnología LED. Imaginemos que la inversión necesaria para conseguirlo es de 100 millones de dólares, pero el gobierno no los tiene. Es trabajo de la APP conseguir esa inversión desde lo privado, para poder brindar el servicio al gobierno y que éste entregue el servicio público.


Participación Descentralizada



Mientras que el gobierno se compromete a pagar una cuota fija por un determinado plazo por el nuevo alumbrado, la APP comienza a buscar socios inversionistas. Con los costos y complejidades legales actuales de notarización, suscripción accionaria y repartición de dividendos, tener 100 socios de 1 millón de dólares ya es bastante costoso, pero lo más limitante ¿cuántos ciudadanos tenemos 1 millón para invertir en nuestra ciudad? En cambio, si desde la wallet del ciudadano compramos tokens que representan una participación accionaria de la APP, ahora podríamos tener 100 millones de socios aportando 1 dólar sin que esto signifique aumentar complejidades legales ni gastos administrativos. La obtención de la participación accionaria sería legalmente respaldada por el token, y la repartición de dividendos podría ser automática en base a la cantidad de tokens en la wallet de cada ciudadano. He aquí una oportunidad para salir del círculo vicioso de servicios públicos insuficientes o de mala calidad y las limitaciones presupuestarias que imposibilitan cualquier intención de mejora.


 

Autores

Lucas Jolias, Director de OS City


Lucas jolías, Director de OS City para América Latina






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